viernes, 9 de agosto de 2019

55º Etapa (Última) Durana - Bilbao ( 80 km )

Me levanté a las 8 de la mañana y comprobé que aunque estaba bajo el puente, la tienda estaba mojada. No debí calcular bien la deriva del viento. Sequé con una bayeta todo el equipo, para recogerlo lo más seco posible. Encontrar el camino para llegar al Puerto de Barazar me costó un montón. Tuve que ir preguntando a ciclistas pues las carreteras han desaparecido para hacer autovías. Por fin en Barazar paré a tomar algo y mientras cargaba la batería, puse a secar la ropa al sol que por fin apareció en el Cielo. Como iba con el tiempo justo ya que quedé en la Basilica de Begoña a las 13,00 horas, Bajé fuerte el puerto y luego pedalee a una media de 25 a 27 km/h. Al final llegué 20 minutos antes. Junto con unos cuantos amigos me esperaban también dos periodistas del Correo para hacerme una entrevista.
Ya por fin se acabó el reto marcado en esta aventura. Siento mucho no haber podido llegar a la meta con Iratxe ( mi compañera de casi todo el viaje.) El recorrido final ha sido de 4.324 km, desde el 1 de Junio al 28 de Julio y los he recorrido en 54 días, pues 4 dias no anduve. La media a sido de algo más de 80 km por día.




54º Etapa. Acedo - Durana ( 67 Km )

Sali del camping de Acedo a las 8,15 amenazando lluvia. Antes de llegar a Maeztu donde paré a desayunar y a cargar la batería, ya estaba lloviendo. Dos horas después comencé la subida al puerto de Azaceta lloviendo considerablemente y cunado llegué arriba ya estaba completamente empapado de agua. Bajé el puerto con precaución pues la cortina de agua casi me impedía ver la carretera. Ocho kilómetros antes de llegar a Vitoria, paré en una parada de autobús donde aproveché a cambiarme la ropa mojada. Partí recto hacia el Parque de Bomberos esperando poder darme una ducha caliente y pasar la noche allí, ya que daban lluvia para esa noche. Mi sorpresa fue grande cuando al llegar me dijeron que no podía quedarme allí pues la normas que tenían se lo impedían. Les comenté que no me lo podía creer, que en todos los Parque que había estado y sin pedirles nada, me ofrecían quedarme, cenar con ellos, e incluso en Lérida me lavaron la ropa y me regalaron una camiseta del Cuerpo. Que triste es comprobar que cuando llegas a tu tierra, y cuando verdaderamente lo necesitaba pues estaba mojado, con frío y cansado, mis compañeros me niegan su ayuda. Tuve que irme y después de cargar la batería en un bar de Durana, monte mi tienda de campaña bajo un puente de la autopista.